He caminado por mucho tiempo sin rumbo por los nefastos caminos de la vida, he hecho cosas de las que realmente me arrepiento, aún así, si alguien me preguntara si cambiaría algo de mi vida les diría con toda seguridad que no.Si algo me ha enseñado la vida es que no podemos cambiar lo que somos pero (y esto es lo más interesante), si podemos cambiar en lo que nos convertiremos.
La única fuerza mayor que nos impide alcanzar nuestras metas, lo único que nos limita a ser lo que queremos, lo que deseamos ser, es la fuerza de voluntad.
He aprendido que si somos lo suficientemente fuertes para saber levantarnos después de tropezar o caer, de aprender de nuestros errores, pero sobre todo, de saber que no somos perfectos, que en algún momento vamos a fallar (somos humanos), la vida es eso, si supiéramos siempre lo que va a pasar entonces la vida dejaría de ser tan interesante.
Tenemos que levantarnos, mirar hacia el frente, hacia nuestras metas, dejar nuestro pasado detrás, enamorarnos, buscar nuestra razón de ser, y encontrar el sentido a la vida. Y ya que estamos hablando de encontrar sentido a la vida, tengo algo interesante que contar, es una de esas experiencias que pasan una sola vez en la vida y que nunca quieres que se acaben, pero, al igual que todo lo bueno en esta vida te enfrentas a un dilema, hablo del amor…
Sí, el amor, esa fuerza que no está sujeta a ninguna regla y que desde el principio de los tiempos ha llenado infinidad de páginas en la historia de la literatura, historias que hacen llorar, historias que hacen reír, historias que dan esperanza al corazón roto y sin consuelo aparente, historias, que aunque en algún momento te puedes llegar a identificar con alguno de sus personajes no tienen ni el más mínimo sentido cuando te toca vivir una situación así,
Al enfrentar la realidad la ficción sigue siendo ficción y la realidad, por dura que parezca a veces, tenemos que afrontarla y buscar la mejor manera para salir ilesos de este juego de ajedrez de la vida en el que somos simples peones.
Debemos de entender que el pasado es historia, que el futuro es incierto y que el presente, sí el ahora (lo que está pasando en este mismo instante) es un regalo que debemos apreciar, vivir cada momento de nuestra vida como si fuera el último y no dejarnos atormentar por esas dudas que consumen nuestra mente y que aunque algunas tienen su razón de ser, (sí, de esas dudas existenciales que te invaden y que no te dejan tranquila y corrompen tu conciencia), debemos mirar el lado positivo y buscar siempre las opciones positivas, la vida no tiene porque ser siempre negativa.
No quisiera que lo que ahora siento algún día se termine, estoy viviendo los mejores momentos de mi vida en este instante y por fin siento que voy por el camino correcto, voy a superar mis dudas, voy a controlar mis temores y no a dejar que ellos me controlen, voy a vivir la vida plenamente sabiendo que no siempre va a ser placentera, que aprenderé a aprovechar los buenos momentos.
ALICIA















