Una de las señales más claras de que está sucediendo algo bueno en nuestra vida es el impulso de limpiar, organizar y descartar ropa, papeles, fotos y viejas pertenencias....
"Esto ya no lo quiero", "Esto no lo necesito".
Al deshacernos de lo viejo y de lo que ya no funciona, hacemos hueco para algo nuevo, algo más adecuado a nuestra nueva vida. Un armario de ropa vieja no invita a que llegue nada nuevo, en una casa a rebosar de cachivaches pasa lo mismo, y lo mismo lo aplicaríamos a la vida amorosa, no hay espacio para las cosas que realmente no nos gustan, no nos llenan o nos recuerdan el dolor.
Cuando tengas el impulso de buscar y descartar, es que han entrado en acción dos corrientes cruzadas: El viejo yo se marcha y lo lamenta, mientras que el nuevo yo lo celebra y se fortalece.
Como en cualquier ruptura, hay tanto de tensión como de alivio. Una larga depresión se resquebraja como una banquisa y esos sentimientos que llevaban tanto tiempo congelados se derriten, se funden, emanando y desbordándose hasta su contenedor que eres tú.
Puede que te sientas volátil y veleta, Es que lo estás.
Tu vieja vida ha sufrido un choque y ha ardido, tu nueva vida aún no se ha hecho evidente. Puede que por un tiempo sientas que te falta el vehículo, limítate a seguir adelante a pie, camina sin mirar atrás porque lo pasado jamas sera mejor que el futuro.
Y te preguntaras, como lo sabes?
Lo he vivido, experimentado, sufrido.... Y créeme EL PASADO JAMAS SERÁ MEJOR QUE LO QUE ESTA POR LLEGAR.
alicia alvarez
